lunes, 25 de junio de 2012

En què se diferencia una universidad de inspiración cristiana


Ha salido el segundo número del suplemento de 'Vida Nueva Cataluña', que está dedicado en buena parte a la formación de los cristianos, como "una necesidad a cubrir, sobre todo en los tiempos actuales, para que puedan dar cuenta de una fe razonada, sólida y profunda". Tuve la oportunidad de dialogar sobre este tema en una entrevista en este suplemento con el jesuita Llorenç Puig, director del centro Cristianisme i Justicia y con la religiosa de la Compañía de María, María Claustre Solé, profesora en la Facultad de Teología de Cataluña y el ISCREB. Aprovecho la ocasión para desear suerte y también un buen futuro a esta iniciativa comunicativa. Quisiera también animar a los lectores a que lean la entrevista completa con las tres visiones complementarias. Aquel diálogo me sugirió algunas reflexiones respecto de la universidad de inspiración cristiana. Ante el modelo predominante de universidad pública en España existe la alternativa universitaria, de servicio público desde la iniciativa social, que representa la universidad de inspiración cristiana. ¿Qué características cualitativas diferenciales tiene esta propuesta universitaria?

Antes de explicar algunos de sus rasgos debemos decir que, para tener calidad, lo primero que seguro que tiene que ser una universidad de inspiración cristiana es ser una buena universidad. Esto quiere decir que su calidad ha de poder ser medida y comparada con los parámetros internacionales de calidad en educación superior con cualquier otra institución de calidad. Sería largo aquí ahora extenderme en las dimensiones de esta calidad más genérica. Pongamos una como ejemplo: la calidad de la investigación. Una universidad que no contribuyera al esfuerzo de la investigación, que sus profesores no fueran reconocidos por su calidad académica, no sería nunca considerada una buena universidad, y no pasaría de ser una "academia" pero con el sentido peyorativo del término, como le gustaba decir al anterior rector de la Universidad Ramon Llull Dr. Miquel Gassiot. Por otra parte la rectora de la universidad Ramon Llull, Dra. Ester Giménez-Salinas, en un acto reciente en ESADE, organizado por la Cátedra de Liderazgos, y debatiendo el tema de la gobernabilidad en el ámbito universitario y las diferencias sector público-sector privado, expuso, entre otras cosas interesantes, como una buena universidad debe cumplir además otra condición: "no puede ser una institución con ánimo de lucro". También al mismo tiempo pedía que no se podía discriminar, desde el estado, una buena universidad por ser privada en la financiación pública de la investigación, que es un esfuerzo colectivo de toda la comunidad científica y académica.

Vamos ahora a la pregunta inicial: ¿Qué rasgos específicos de calidad ofrece una universidad de inspiración cristiana, además de la calidad más genérica citada? No pretendemos responder desde los documentos del Magisterio, la teoría o los idearios, sino desde lo que se concreta finalmente en prácticas institucionales. Veamos algunas de las dimensiones, presentes en mayor o menor medida, también dependiendo de los estudios que se trate:

Una primera dimensión es que debe formar buenos profesionales. Y eso en una sociedad dinámica y cada vez más exigente es un reto permanente. Los profesionales universitarios no pueden ser hoy unos meros técnicos o aplicadores de conocimientos sino que, en la sociedad del conocimiento en la que estamos, deben ser también creadores de conocimiento. Una dimensión muy importante de la investigación universitaria es, por tanto, que permita formar buenos investigadores dentro de sus ámbitos profesionales. Así pues los estudiantes en su proceso de formación deben pasar a tener un rol activo, en lugar de un rol pasivo con el conocimiento. Por eso la universidad debe estar permanentemente abierta a la racionalidad y a la argumentación y fomentar procesos creativos y de cambio. Lo que valía ayer quizás no sirva para mañana. Es la actitud de estar confiadamente en el presente con una mirada atenta hacia el futuro, algo que es natural al hacer de una institución de inspiración cristiana.

Otra dimensión es la formación integral. Esta puede estar reforzada por la presencia o el estudio de las Humanidades, la Antropología, las diferentes Ciencias Religiosas, ... No basta con estudiar las materias de la propia especialidad, hay que tener una parte del currículum para cubrir la necesidad de formación de todas las dimensiones de la persona y también la dimensión religiosa y espiritual. Una materia importante a remarcar aquí, para cualquier profesión, es la Ética profesional. En ella está el modelo de profesional-persona que se quiere formar. La Ética no es exclusiva de la Universidad de inspiración cristiana, sin embargo el Evangelio le da el acento especial que permite ir más allá de estas "éticas de mínimos", que están de moda, pero que cuando hay conflictos, no siempre son suficientes. Esto daría para más...

Un aspecto que también sería largo, y sobre lo que ya habíamos escrito, es la importancia competencias genéricas o transversales. Por ejemplo: la responsabilidad, la capacidad para el trabajo en equipo, la creatividad, la capacidad de comunicación, de liderazgo y emprendeduría... No son exclusivas de la universidad y es más fácil de decirlo que trabajarlas realmente, porque para eso es necesario que haya espacios y tiempos en los planes de estudios. Es una dimensión importante, porque el modelo de persona y profesional debe traducirse en las prácticas educativas de las instituciones. No podemos decir por ejemplo "es importante la responsabilidad" y que no haya espacios o formas de interacción para fomentarla, o incluso que la práctica contradijera las expectativas... Muchas de estas competencias son posibles, en la universidad de inspiración cristiana, precisamente porque hay espacios de interacción, como por ejemplo los Seminarios, que facilitan el diálogo y que permiten además compartir perspectivas sobre los temas y problemas entre profesores-tutores y estudiantes. Trabajar en estos entornos sobre temas de actualidad, por ejemplo, permite ir compartiendo criterios sobre temas delicados que preocupan a los jóvenes, lo que contribuye a hacer este puente entre el conocimiento teórico y la vida. No siempre los valores que salen y se comparten son los del mundo en el que viven los jóvenes. Estos espacios pues permiten también abrir perspectivas a la visión cristiana razonada. No sería posible todo esto sin los profesores que, dentro del valor universitario de la libertad de cátedra, muchos tienen también el valor del testimonio. Queda pendiente para otra entrada tratar el tema tan importante del profesorado.

Algunos de los otros elementos son: la Pastoral Universitaria, que está también en las universidades públicas. O la acción cultural a través de cursos, conferencias, universidades de verano, etc. que tienen finalmente un impacto social y cultural. Aquí la universidad de inspiración cristiana tiende puentes entre sectores profesionales diferentes de la sociedad, agentes diferentes (públicos y privados) e instituciones cristianas. Una anécdota: En una reunión con rectores europeos de la EUA (European University Association) que trataba el tema del impacto cultural de la universidad, un representante de una universidad pública catalana, del que no diré el nombre, dijo: " De hecho debemos reconocer que la universidad (se refería a la pública) no tiene ningún tipo impacto cultural ". Todos los rectores europeos presentes en la sala protestaron visiblemente, discrepando enérgicamente en las diversas sucesivas intervenciones ante lo que acababan de escuchar... Una universidad puede ser universidad sin impacto cultural?! La universidad de inspiración cristiana si que aspira a tener impacto cultural.

En resumen: La universidad de inspiración cristiana es una alternativa que tiene unas propuestas y formas de funcionamiento diferenciadas. Trata de reunir todos los elementos posibles para formar a la persona del estudiante que, más allá de sistemas y programas, se convierte en el centro y el protagonista de la Universidad. Es una realidad que acoge estudiantes cristianos y también estudiantes no cristianos, un ámbito donde proponer, compartir, dialogar, y permitir también presentar -junto a las especialidades- la razonabilidad de la fe... Y ser testigo de ella en contextos tan secularizados como son los contextos universitarios e intelectuales en nuestro país.

lunes, 18 de junio de 2012

¿Cómo se vive la religión en Estados Unidos?


No pretendo agotar el tema de cómo se vive la dimensión religiosa en un país multiconfesional como Estados Unidos y qué lugar tiene el catolicismo (aproximadamente un 24% de la población) en un contexto donde el protestantismo es mayoritario (aproximadamente un 51%) , pero donde hay otras minorías religiosas no cristianas, alguna bien influyente. Tampoco quiero profundizar en lo que supone la religión para aquella sociedad, un país con tradición de libertad religiosa. Daría para mucho, pero me voy a centrar en explicar una experiencia más vivencial ya hacer alguna reflexión.

Viví un año y medio en Estados Unidos, en diferentes estados, diferentes tamaños de ciudades, y con presencia religiosa cristiana diferente. Una serie de rasgos me llamaron la atención sobre la forma como se vive la religión cristiana de manera bastante generalizada: el fuerte sentido de comunidad, la calidad de las celebraciones religiosas: El cuidado que se pone en los cantos, las homilías, la acogida de las personas de fuera de la comunidad, etc. Seguramente tuve un poco de "síndrome del expatriado" que te hace ver las virtudes de todo lo de fuera, que asocias a la experiencia intensa de estar inmerso en una realidad nueva que te sorprende. Sin embargo con la distancia del tiempo lo relativizas, que aquí también sabemos hacer las cosas bien!

En lo que quería entrar es a contar una experiencia concreta: Durante las diversas estancias en los US conocí y me relacioné sobretodo con personas del mundo intelectual y de la universidad y pude captar como es tratada la religión en estos ámbitos a partir de detalles muy sencillos. Por ejemplo, durante varios meses una beca de la fundación estadounidense Eisenhower me permitió que me entrevistara con un centenar de personas dedicadas a la política y la gestión universitarias de diferentes puntos del país: profesores e investigadores de universidad, rectores, instancias federales, agencias de calidad, etc. A lo que iba: En estas visitas descubrí que cuando decía en mi autopresentación "soy católico", el interlocutor normalmente sonreía y acogía la frase como con una cierta complicidad y normalmente pronunciaba algún comentario positivo. A menudo no iba a más la conversación, pero a veces sí que continuaba y el interlocutor me contaba su relación con el cristianismo. Indefectiblemente la acogida era positiva, era como decir: Además de otras cosas: la familia, de donde uno es (Barcelona!), lo que uno hace, donde trabaja (URL!), qué piensa o vive, .. ser una persona religiosa es interpretado como "ser una persona correcta y positiva para su comunidad". Con esta acogida positiva te decían algo así como: "me alegro!". Tanto es así que incluí este dato en mi autopresentación, yo que estaba acostumbrado a que aquí, en nuestro contexto intelectual, se considera un dato sin relevancia y que alguna vez no es entendido positivamente. Hay que remarcar que estaba-como he dicho-en el mundo académico universitario. El contraste con lo que pasa aquí es evidente.

Dos reflexiones sencillas, que seguramente tendrían que matizar más, pero que avanzo:

Primera que, quizá porque los Estados Unidos es un país relativamente nuevo, quizá por la tradición de libertad religiosa, sea por lo que sea, pero la religión es-en general-considerada una dimensión positiva para la persona. Una persona religiosa es equivalente a persona con principios, que contribuye a su comunidad, preocupada por los demás, ... Esto no quiere decir que consideren que se deba discutir sobre temática religiosa (diferencias doctrinales, particularidades de cada religión ...) normalmente no lo hacen, porque entienden que no hay que entrar en la libertad individual de que cada uno pueda vivir según su fe. Es una forma de entender el pluralismo.

Segunda: Las religiones en general se cree que realizan una contribución positiva a la dimensión colectiva, en el espacio público. Quizá por la tradición de pragmatismo y utilitarismo, pero la religión tiene un valor social reconocido, sin que esta dimensión disminuya las otras esferas de la vida. Un país pues, a veces considerado desde aquí como individualista y materialista, pero donde la modernidad y el progreso no tienen nada que ver con marginar la religión. En general en Europa, y sobretodo en España, la modernidad ha entendido que la religión debe quedar en una esfera privada, y a menudo esto quiere decir que no se debe mencionar, que no debe contar. En Estados Unidos cuenta, aunque no se hable demasiado de una u otra religión, como para no crear desacuerdo. Una perspectiva a considerar desde aquí. No parece que haya muchas opciones más que desarrollar marcos para acoger la pluralidad real, en el contexto multicultural y multirreligioso en el que también vivimos ... y valorar la aportación positiva que las religiones hacen a la sociedad.

lunes, 11 de junio de 2012

50 números de la revista “Educación Social, revista de intervención socio-educativa”


Tiene que estar estos días ya en las librerías, o bien está a punto de salir, el número 50 de la revista "Educación Social, revista de intervención socio-educativa". Cincuenta números son una buena ocasión para hacer una reflexión sobre el camino recorrido y el significado que ha tenido y tiene este proyecto editorial.

Con el inicio de los estudios de Educación Social en 1992 la Fundación Pere Tarrés fue innovadora en muchos aspectos y uno de ellos fue la creación en 1995 de la mencionada revista "Educación Social, revista de intervención socio-educativa". Por mi parte he tenido la experiencia académica agradable e interesante de formar parte del comité científico de esta revista desde sus inicios, así que puedo dar testimonio del trabajo realizado.

Esta revista está dirigida en primera instancia a los profesionales de la Educación Social, pero también ha sabido ir incorporando el rigor académico de una revista en la que también escriben profesores de universidad de diversas universidades españolas. Desde el principio se decidió hacer dos ediciones, una en catalán y la otra en castellano, porque se quería que fuera una revista de referencia en todo el estado sobre la Educación Social, disciplina que estaba naciendo y en la que la Fundación Pere Tarrés fue pionera. Por eso se quiso desde los inicios que en el comité científico participaran profesionales y académicos de otros lugares del estado donde había una tradición de Educación Social con perspectivas y enfoques similares a los de aquí en Cataluña. Otra característica de la revista es que está organizada en monográficos: Cada número trata un tema monográfico de interés para diferentes ámbitos de la profesión. Desde hace unos años se decidió que la revista estuviese a RACÓ, un portal de revistas en acceso abierto (donde se pueden consultar "on line" los números antiguos).

La noticia reciente es que ésta es la revista más consultada de todas las de la base de datos RACÓ y recibe el 50% de las consultas de todas las revistas de la Universidad Ramon Llull. En el 2011 la versión castellana recibió 40.992 visitas y la versión catalana 26.678. Son muchas para ser una revista de estas características. Y, ¿porqué se produce este éxito? Pues debido a que con los 50 números publicados y disponibles, la calidad de los colaboradores y el interés de las temáticas que se tratan, hacen que las personas que buscan información sobre los temas que se han tratado la encuentren en esta revista. Es impresionante la variedad de las temáticas y autores que se pueden encontrar y que ahora no puedo resumir porque francamente no se puede hacer una selección parcial. Se ha ido pues consolidando como una revista de referencia a nivel estatal, tal como desde el comienzo aspiraba a ser.

Esto es especialmente importante en el momento actual, ya que la Educación Social ha pasado a ser un grado, y por tanto poder desarrollar másters oficiales y doctorados, es decir se ha consolidado como titulación universitaria. Así la revista afronta una nueva etapa en la que la realidad universitaria será mucho más importante y presente. La revista está bien posicionada para tener las características de calidad de una revista académica de referencia. El reto actual es cómo hacerlo sin traicionar el principio originario de que sea también útil para los profesionales.

Deseamos que siga el acierto que ha tenido hasta ahora el equipo responsable de la revista, acierto en la actualidad e interés de los contenidos. Enhorabuena a la Facultad Pere Tarrés-URL por estos 50 números y felicidades!

miércoles, 30 de mayo de 2012

Cómo el modelo de universidad española ha contribuido al laicismo (Continuación)


Continuamos la reflexión. Estábamos en que hasta los años 20s. o 30s. no hubo en España conciencia de la necesidad de reforma de la Educación superior.

Efectivamente en 1930 en su libro "Misión de la Universidad" Ortega y Gasset criticó el exceso de especialización y el peso excesivo de la dedicación a la investigación teórica en la Universidad española y denominó como "nuevo bárbaro" al titulado universitario muy especializado pero sin una visión del mundo. Recordó los orígenes de la Universidad en la baja Edad Media y como sí que en aquellos inicios el conocimiento estaba enmarcado dentro de una -diríamos ahora-cosmovisión. Pedía pues una reforma de la Universidad para formar un ciudadano y un profesional "culto" en la línea de otros modelos universitarios europeos, y lo hacía, sin lugar a dudas en su caso, en nombre de una bien entendida Modernidad.

Ni que decir tiene que en las situaciones de regímenes autoritarios, bastante frecuentes en España, el control del régimen sobre las universidades estatizadas contribuyó al aislamiento de la institución universitaria de la sociedad. Ahora bien la exclusión de la Religión estaba sin embargo tan arraigada que ni regímenes dictatoriales "nacional-católicos" cambiaron esta situación. Una vez una dinámica institucional o funcionarial está creada no es fácil cambiarla. Quizás muchos profesores en su vida privada eran ya católicos, quizás tampoco había demasiada conciencia de que hubiera ningún problema...

Desde la perspectiva de la Iglesia parece que prácticamente sólo la Compañía de Jesús fue pronto sensible a la necesidad de implicarse en la Educación superior, participando así de la dinámica de otros países. Creó la Universidad de Deusto en 1886, o también otros centros como el Observatorio del Ebro (1904) y el IQS (1905 en Roquetes /1916 en Barcelona). La creación de otras universidades católicas como la Universidad Pontificia de Salamanca, creada por la Conferencia Episcopal Española, es de 1940 (un siglo más tarde que la Universidad Católica de Irlanda, por ejemplo) aplicando el modelo de una Universidad Católica en cada país, como tiene aún Portugal hoy. El Opus Dei creó en 1952 la Universidad de Navarra. Es decir que hasta los años 40 o principios de los 50 no se da la creación sistemática, por mínima que sea, de universidades y centros universitarios de la Iglesia en España, a los que se puede añadir la creación de muchas escuelas de maestros, escuelas de formación empresarial como ESADE o IESE o de Ingenieros técnicos ya con visión universitaria como la de la Salle, que se había iniciado a principios de siglo como escuela de formación técnica.

En la Universidad pública ha habido naturalmente movimientos renovadores a lo largo de los años. Aquí cabe citar por ejemplo la creación de universidades "autónomas" (UAB, UAM), haciendo referencia a la recuperación del ideal de autonomía presente en otros modelos de Universidad europea. Otra cuestión es si estas universidades fueron realmente autónomas o en cambio terminaron con el tiempo siendo muy parecidas a las otras en cuanto a la dependencia estatal. Hace unos pocos años el presidente de la CRUE (Conferencia de Rectores de Universidades Españolas) reconocía a propósito del proceso de Bologna: "Es necesaria una reforma de la Universidad española, lo estamos haciendo muy mal" decía públicamente.

Hasta la democracia reciente, con el traspaso de las universidades a las autonomías y con la creación de universidades privadas, no se introdujeron elementos para la evolución del modelo. Todo sea dicho, con relativos pocos años, y recientemente con el esfuerzo de Bologna, ha habido un avance significativo, sin embargo sin superar el "gap" respecto modelos de otros países (lo digo con cariño por la universidad pública donde yo también me he formado). En cualquier caso la presencia de la Teología y la Religión en la Universidad pública sigue siendo anecdótica. El modelo de la especialización tecnocientífica, acompañadas, cuando se da de un humanismo agnóstico combativo con la Religión, se han ido extendiendo. Seguramente ha contribuido la asociación de los años de la transición: Religión-régimen autoritario no democrático versus lucha democrática y libertades. Naturalmente esto ha tenido con los años una gran influencia en las mentalidades de los estudiantes, los profesionales, y al final de una parte significativa de la sociedad española.

Hoy es más y más importante la Educación universitaria, ya que casi la mitad de cada generación pasa por la Universidad. Son las personas que acaban teniendo puestos de responsabilidad y liderazgo en la sociedad. En la universidad pública ha pesado y pesa aún la inercia de las circunstancias históricas, las apologéticas contrapuestas, que han contribuido a crear una sociedad dual con unas élites intelectuales, en general, alejadas de la Religión en un país de tan fuertes raíces cristianas ... Y además sin demasiados elementos, ni tampoco excesivo interés, por dialogar. Una auténtica lástima ¿no creen?

domingo, 20 de mayo de 2012

Cómo el modelo de universidad española ha contribuido al laicismo (primera parte)


En la entrada anterior comentábamos tres versiones de la Universidad moderna y como España históricamente había desarrollado su sistema universitario bajo el influjo del modelo Napoleónico. Recordemos que esto quiere decir que la Universidad es concebida como una agencia más del estado, quien regula todos sus aspectos relevantes. Nos podemos preguntar a continuación: ¿Porqué se adoptó este modelo?¿Cómo ha ido evolucionando? Y también: ¿Qué consecuencias ha tenido en la Educación superior y en la sociedad?

Para responder estas preguntas debemos razonar con un poco de perspectiva histórica. Debemos situarnos en el siglo XIX y observar el fenómeno desde la perspectiva del influjo de las ideas asociadas a las revoluciones liberales. Habría que desarrollar con más detalles lo que voy a decir, analizando las disposiciones legales y matizando diferentes momentos y sensibilidades pero, "de facto" y para simplificar, parece como si históricamente el liberalismo moderado y el tradicionalismo monárquicos hubieran convenido por un lado que las órdenes religiosas podían dedicarse sin más problema a la Educación básica, siguiendo naturalmente unos programas marcados por el estado y contribuyendo así a la "Educación nacional". Otra manera de pensar y de actuar (!) fue la del liberalismo radical que sabemos que fue, por decirlo rápidamente, muy "anticlerical". Al final, a diferencia de lo que pasó en la Educación básica, las visiones de la versión liberal-radical se impusieron en la Educación superior, tal vez por imitación del modelo de la vecina e ideológicamente influyente Francia.

Ahora bien, como se podía imponer la versión radical en la Universidad si, al fin y al cabo, fueron regímenes relativamente cortos durante el siglo XIX? Esto sólo es explicable si tenemos en cuenta los siguientes factores:

-La Universidad no era tan importante como ahora. Se trataba básicamente de formar a los funcionarios que requería el estado. Pensemos por ejemplo como la revolución industrial de Cataluña se realizó totalmente al margen de la Universidad. O bien recordemos que hasta el 1837 Barcelona no tenía Universidad, ya que se había trasladado a Cervera. La sociedad dinámica y moderna iba por un lado y el estado, y con él la Universidad, por otro.

-Por otra parte la Iglesia española seguramente no estaba muy interesada en la Universidad. Podríamos extendernos aquí y dar algunas pruebas de este cierto desinterés. Hay que tener presente que era una época diferente a la de ahora, y quizás pensaban que con una Educación básica religiosa en los primeros años infantiles, en un contexto muy católico como era la sociedad española de entonces, ya era suficiente para mantener la religión durante toda la vida. Así pues la Educación superior del S. XIX quedó en manos de las universidades estatales. Recordemos también que la Iglesia, por su parte, tenía los Seminarios. Al César lo que es del César, deberían de pensar.

Esta división hizo que las elites funcionariales estatales se formaran en un entorno de "neutralidad", mientras que la formación de los Seminarios estaba reservada a los sacerdotes y religiosos. Dos tradiciones con muy poco contacto y diálogo y, lo que es más significativo, con apologéticas totalmente contrapuestas! Con esta división, por otra parte, no hubo demasiado debate de cómo debía ser la Educación superior. Esto contrasta con la situación de otros países europeos, con otros modelos de universidad, donde a finales del siglo XIX y a principios del XX hubo un intenso debate sobre la Educación superior, algunos aspectos del cual destacamos en entradas anteriores. Aquí hasta llegar a la Mancomunidad con alguna aportación de Eugeni d'Ors y en el conjunto del estado hasta 1930 con Ortega y Gasset no hubo demasiada conciencia de la importancia y necesidad de reforma de la Educación superior.

lunes, 7 de mayo de 2012

Consideraciones en el momento de escoger estudios universitarios


En estas fechas son muchos los jóvenes que se plantean escoger estudios y entrar a la Universidad. También son muchos los padres pendientes de esta decisión dándoles apoyo y los tutores y educadores orientándolos. Se trata de una decisión importante para la persona, ya que seguramente marcará su futuro profesional, aunque puedan haber oportunidades posteriores de reconducir o modificar esta primera decisión.Quien más quien menos se ha encontrado alguna vez con jóvenes que preguntan o con padres que te piden un consejo sobre cómo orientar sobre los estudios de los hijos, especialmente son los padres de mi generación que tienen los hijos en edad preuniversitaria y universitaria.

Decir ante todo que ya se sabe que la Universidad no es la única opción, que está también la FP y que es también una opción a considerar. Sin embargo la Universidad es una buena opción para el futuro ya que abre la puerta a las profesiones intelectuales que requiere la sociedad del conocimiento en la que estamos. Trataré pues de la elección de estudios universitarios, también porque es el ámbito que más conozco.

Para simplificar haremos un paralelismo con el acto de sembrar (símil de la parábola del sembrador): Para que crezca un árbol vigoroso y robusto es necesario primero una semilla adecuada (que ya tiene el potencial del árbol que un día será) y luego la tierra adecuada que reúna las condiciones para facilitar el crecimiento.

El nivel de la semilla es lo que podríamos denominar el elemento vocacional que todos tenemos. No hay nada más inadecuado y poco satisfactorio que estudiar para una profesión para la que uno no está interesado o motivado. Cuando estudiaba matemáticas muchos compañeros decían: "no me quiero dedicar a la enseñanza", que era la salida más habitual y es finalmente a lo que han acabado dedicándo la mayoría. La profesión es una parte de realización muy importante en la vida, es mejor pues que, si puede ser, sea también una fuente de realización personal. Siempre, pero sobre todo cuando uno es joven, hay que intentarlo!

Y ¿cómo se puede conocer la propia vocación? Hay varios aspectos aquí: Uno es el "¿qué me gustaría ser?". Es decir aquello de "qué quiero ser cuando sea mayor". Hay personas que desde muy pequeñas ya lo saben. Son los menos casos, pero los hay. Lo más habitual sin embargo es que hay que elegir y decidir entre varias opciones, teniendo en cuenta muchas variables y eso a veces hace más compleja la decisión final. Para ello hay información sobre estudios y sobre salidas profesionales, que afortunadamente hoy está muy al alcance en las web, o en las sesiones informativas de las universidades.

Otra dimensión es el "¿Qué me gusta estudiar, qué materias se me dan mejor?" Todos tenemos capacidades y talentos diferentes y en la carrera uno tendrá que pasar muchas horas estudiando y trabajando en unos contenidos concretos. Es mejor, por tanto, hacerlo con materias que a uno le gusten, ¿no? A veces se tienen intereses amplios y a uno le gusta más de una cosa. Así pues puede ser un procedimiento adecuado descartar estudios que son un "no" seguro, y dentro de los posibles "sí" valorar los "pros y contras". Conviene no perder de vista la profesión que hay detrás, la formación que uno quiere recibir, el "¿qué me gusta?", Y también el "¿para qué sirvo?".

Porque otro aspecto a considerar es "¿Para qué sirvo más? ¿Cómo podré ser más útil a la sociedad? ¿Cuáles son mis cualidades personales? "Por ejemplo si una persona tiene habilidades relacionales será más adecuada para ella una profesión de contacto interpersonal y de relación que no una profesión más solitaria y mental. Una persona, en cambio con habilidades técnicas y científicas, podrá elegir una profesión de ingeniería o ciencia donde pueda manifestar su potencial. Una persona que quiere ayudar a los demás una profesión relacionada con la salud, la educación o el servicio a la comunidad, etc. Esta dimensión se ve a veces mejor desde fuera. Por eso es tan importante el diálogo con los padres y educadores. Este diálogo sólo se puede hacer en un clima de confianza y respeto por la decisión de los hijos, pero teniendo en cuenta todos los elementos que están implicados y las consecuencias de las decisiones. A veces los hijos no quieren estudiar lo que les gustaría a los padres, y este diálogo pone a prueba la confianza mutua. Un clima de diálogo padres-escuela/instituto también puede contribuir a hacer una buena elección.

Un efecto colateral de la crisis actual es que seguramente no hay que elegir estudios sólo porque "si escojo esta carrera seguro que tendré trabajo". Los comienzos profesionales finalmente no son fáciles seguramente en ninguna carrera. El trabajo ya vendrá, lo importante en la edad de estudiar es formarse en lo que uno le gusta, su vocación. Con perseverancia se alcanzan con el tiempo los objetivos deseados. Por otra parte algunos se pueden preguntar: "¿Y si me equivoco en la elección?" A veces después de un primer año uno se da cuenta que lo que ha escogido no es lo que quería. Aquí hay que tener presente que un año no es tan importante, que siempre se puede cambiar. Ahora bien, las decisiones que se van tomando van orientando el futuro: escogiendo un camino se descartan otros.

Vamos a la otra dimensión importante, que a menudo no se tiene tanto en cuenta: La tierra que ha de hacer crecer la semilla. Una vez que ya se sabe el "qué" viene un aspecto también importante que es "donde". En Cataluña hay una amplia oferta universitaria, con propuestas de universidades muy diferentes. Aquí también hay que hacer un discernimiento antes de decidir por matricularse en una universidad u otra. No es recomendable escoger por variables de comodidad, como por ejemplo "la facultad está cerca de casa". Puede ser aconsejable hablar con familiares o amigos que hayan estudiado en una u otra universidad y tener una opinión directa de su experiencia. Las webs, cuando tienen finalidad propagandística, a veces dan unas expectativas que son diferentes de la realidad. Para escoger bien una institución se puede tener en cuenta, entre otras cosas, cuestiones como: el arraigo de la institución universitaria a la sociedad, la consideración en el ámbito profesional concreto, la facilidad de inserción profesional de los graduados, el prestigio de los profesionales formados en la institución, la calidad de la formación básica que luego ya se adaptará a las necesidades del mundo del trabajo, la calidad del servicio material y humano, las instalaciones y laboratorios, la red de contactos a partir de las instituciones donde se hacen las prácticas, el "networking" que uno desarrollará, etc.

Un aspecto que a veces pasa por alto es la importancia de la formación integral. Algunas universidades han desarrollado totalmente el paradigma de la universidad moderna y se han vuelto más y más especializadas, con poca consideración por la totalidad de la persona, y-digámoslo todo-a menudo con cosmovisiones muy materialistas y pragmáticas, que sostenidas por muchos profesores al final influyen en los estudiantes.

Yo ahora hablaría de los centros de mi universidad, convencido de que son una de las mejores opciones, pero no quiero que se diga que hago proselitismo. Lo que quería es sólo esto: dar algunos elementos básicos de discernimiento a los jóvenes, familias o educadores que están en este proceso de elección de estudios.

Para los que estéis en este proceso os deseamos una buena elección!

lunes, 30 de abril de 2012

Creu de Sant Jordi a Blanquerna

(Artículo publicado en catalunyareligio.cat. Lun, 24/4/2012)

El viernes 20 de Abril la Generalitat de Catalunya realizó el acto de concesión de las Creus de Sant Jordi del 2012. La Creu de Sant Jordi pretende distinguir a las personas naturales o jurídicas que, por sus méritos, hayan prestado servicios destacados a Catalunya en la defensa de su identidad o, más generalmente, en el plano cívico y cultural. En la edición de este año se distinguió la Fundación Blanquerna.

Es muy acertado que las Creus de Sant Jordi distingan, ya desde su creación, además de personas naturales, a personas jurídicas (instituciones, asociaciones, organizaciones ...) es decir a proyectos no sólo individuales sino colectivos. Es el caso de Blanquerna.Ya sé que puede parecer que elogiando Blanquerna, institución en la que hace 25 años que trabajo, hago un poco de autobombo, pero también es cierto que a veces no valoramos o no apreciamos suficientemente el significado que tienen los momentos de reconocimiento público objetivo, como lo es sin duda éste. Porque no lo debería compartir?

Seguramente ya se sabe, pero por si acaso no está de más recordar, que la Fundación Blanquerna es una institución de enseñanza universitaria, fundada en 1948 como Escuela de Magisterio de la Iglesia, dependiente del Arzobispado de Barcelona. Posteriormente se fusionó con las Escuelas de Magisterio de San Juan Bautista de la Salle y de San Juan Bosco y asumió el nombre de Blanquerna, la obra literaria y pedagógica de Ramón Llull. Blanquerna ofrece un proyecto integrador de formación universitaria de inspiración cristiana, de acuerdo con el Concilio Vaticano II y las orientaciones de la Santa Sede sobre Universidades Católicas del 1990. En 1988 se constituyó en Fundación Diocesana y fue reconocida como fundación privada benéfico-docente y sin ánimo de lucro. En 1990 fue una de las instituciones fundadoras de la Universidad Ramon Llull, donde tiene la titularidad de tres centros: La Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte Blanquerna, la Facultad de Comunicación Blanquerna y la Facultad Ciencias de la Salud Blanquerna.

Con la Creu de Sant Jordi se le reconoce a la Fundación Blanquerna: "Su aportación a la comunidad educativa a partir de la fidelidad a unos valores humanistas, a un estilo de maestría y la vocación de servicio público desde la iniciativa social. Vinculada a la Universidad Ramon Llull, incide en ámbitos como la educación, la psicología, el deporte, la comunicación y la salud, en los que ha contribuido a formar buenos profesionales ".

Creo, y lo digo con toda la modestia, que Blanquerna es un ejemplo de institución diocesana que ha sabido encontrar una forma de estar en el complejo mundo de hoy. Lo hace con un estilo pedagógico consolidado por la experiencia de muchos años, y que configura su "marca". Un estilo pedagógico que quiere ser una traducción al mundo de la pedagogía universitaria de los valores evangélicos. Además se le reconoce a Blanquerna sobretodo que ha formado y forma buenos profesionales. Es decir que hay no sólo una presencia, que podría ser testimonial, sino también y sobre todo competencia. Una competencia profesional actualizada y en permanente evolución para responder a las demandas de los tiempos, para ofrecer una formación más y más útil a los estudiantes y que les otorgue una posición de ventaja para su futuro. Todo ello, destaca la Generalitat, con vocación de hacer un servicio público, como lo debe ser la auténtica Universidad. Y además desde la iniciativa social, que tiene su mérito, teniendo en cuenta que Blanquerna no cuenta con presupuestos públicos.

Esta distinción se suma al Premio Catalunya Educación 2009 a la Escola de Mestres Blanquerna en la categoría de instituciones que entregó el anterior consejero de Educación. Entonces Maragall dijo que Blanquerna había obtenido este galardón por haberse convertido "una referencia en la formación del profesorado". El conseller explicó que "la formación de los maestros que han pasado por Blanquerna tiene hoy día un gran prestigio y por ello, la institución recibe un reconocimiento a su servicio a la renovación pedagógica del país y a la catalanización de la escuela".

En pocos años de diferencia pues, ha habido dos reconocimientos de los diferentes grupos políticos que han gobernado y gobiernan Catalunya. Esto es un signo claro de arraigo en la sociedad catalana y de profundidad del proyecto universitario. El mérito es de muchas personas que han trabajado durante muchos años, algunas de las cuales ya no están entre nosotros. Sin embargo algunas personas han sido muy significativas y decisivas por su influencia en este estilo propio y en esta transversalidad e identidad de Blanquerna, sobre todo el Dr. Salvador Pié, que recogió el viernes la Creu de Sant Jordi como presidente de la Fundación Blanquerna. También es una buena ocasión para destacar la labor de los directores generales de estos últimos años: el anterior director general, Dr. Lluís Font, y el actual Dr. Andreu Ibarz.

Enhorabuena a todos los colegas de Blanquerna! Y a todos los lectores: buena fiesta de Sant Jordi!